Patrimonio
Molinicos está situado en el discurrir y la confluencia del valle formado por 2 arroyos, el arroyo del Pardal y el arroyo de Fuente-Higuera. Ello hace de su casco urbano un entramado de empinadas y estrechas calles que parecen no querer desprenderse de ese agradable y sosegado ambiente serrano.
Coronado en su vertiente sureste por la peña Perico, peña emblemática para los habitantes del pueblo, en la confluencia de los dos arroyos se desarrolla el casco antiguo de Molinicos, en dos áreas principales: una alta y otra baja, separadas por un espectacular barranco.
Tanto en una zona como en otra se construyeron varios molinos que aprovechaban el caudal de los arroyos para trabajar.
Componen el término municipal, además del propio Molinicos, sus aldeas, algunas ya deshabitadas y también cortijadas y caseríos diseminados: Los Alejos, Alfera, Las Ánimas, Cañada Morote, Cañada Provencio, Los Collados, Fuente-Higuera, Las Hoyas, Mesones, El Pardal, Pinilla, Torre-Pedro, Vegallera, El Morcillar, Las Huertas…
Molinicos no manifiesta al exterior su realidad urbana, aprovecha su singular topografía para ocultarse en un valle. Los sucesos históricos, el medio físico y las principales actividades del pueblo condicionaron la vivienda y el trazado. Este se organiza en tres ejes longitudinales paralelos que convergen con escaleras o calles y le dan un aspecto de laberinto.
Se pueden destacar 2 tipos de arquitectura:
La parte baja del pueblo, más vieja, con construcciones anteriores a los años 60. Las fachadas forman grandes lienzos encalados destacando sobre ellos los enrejados negros, las puertas de madera adinteladas con grandes patios y corrales, que forman parte de la vivienda, donde a veces se puede encontrar animales como gallinas o pollos, recordando la actividad propia de cada familia. Esta parte del pueblo se sitúa alrededor del arroyo, lo que justifica la presencia de molinos adjuntos a la vivienda. Cabe destacar que esta parte está habitada por la población más anciana.
La parte alta o superior, con una mayoría de personas jóvenes, plantea problemas de estética. Se abandona la cal, que se sustituye por materiales más modernos, pretendiendo un aspecto urbano más actual. No obstante, esta zona posee encantos derivados de su topografía. Es raro encontrar casas de una sola planta, ya que al ser un terreno muy quebrado se aprovecha el desarrollo vertical. La estructura responde entonces a una construcción escalonada con la curiosidad de poder acceder a una vivienda por dos plantas distintas, desde dos calles situadas a diferente altura.



